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Según cifras de la Organización de Estados Americanos, la nación altiplánica es la segunda más pobre en el continente luego de Haití
Bolivia ¿un país que se niega al neoliberalismo?
 
Bolivia es el más reciente caso en América del Sur, de alzamientos populares en contra del sistema capitalista. Primero fue Ecuador a principios del 2000, con el consiguiente derrocamiento de Jamil Mahuad, luego en noviembre del mismo año, corrió la misma suerte Alberto Fujimori en Perú. Después, fue el turno de Fernando de la Rua en diciembre de 2001, en Argentina y ahora en octubre del año pasado, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada.

Por: Juan C. Páez
Han pasado 125 años de terminada la sangrienta Guerra del Pacífico que enfrentó a chilenos, peruanos y bolivianos, de la cual el presidente de éstos últimos en aquella época dijo a su par chileno, que se veía obligado a participar, ya que estaba atado de manos, por el tratado suscrito con los peruanos y pese a que la guerra se centró principalmente entre nuestro país y su vecino del norte, Bolivia aún hoy, llora a mares por su derrota, que justamente los privó de su salida al mar.

Antes del comienzo de la guerra, el país altiplánico contaba con salida al mar, (una franja de 400 kilómetros que le daba acceso al Pacífico) es más, lo que hoy es la segunda Región de Antofagasta, pertenecía a la nación actualmente mediterránea (120 mil Km., cuadrados). Finalizada la guerra, Chile quedó con ese extenso y rico territorio para sí, como compensación de los gastos de guerra. Por eso el odio hacia nuestro país, es algo muy arraigado en la sociedad del país ubicado en el corazón de Sudamérica, ya que para la mayoría de los bolivianos su pobreza se debe a la pérdida de su llamado litoral.

Bolivia es un país que cuenta aproximadamente con 8 millones y medios de habitantes, de los cuales 5 millones 100 mil, viven bajo el umbral de la pobreza (1), pero sin embargo, tiene uno de los suelos más generosos del planeta en cuanto a recursos (posee Antimonio, Bismuto, estaño, Cobre, Petróleo, Oro, Zinc y Gas), por eso es que en Bolivia y en muchas partes del mundo, se preguntan el motivo del estancamiento y nulo crecimiento que vive el país situado al Noreste de Chile.

En el 2002 los ingresos por exportaciones bolivianas alcanzaron mil 300 millones de dólares, cifra técnicamente igual a la de 1980. Algo parecido ocurre con el ingreso per capita, que el 2002 fue de 960 dólares y en 1980 de 940.

Hay que agregar que el desempleo y la pobreza, sí aumentaron. El 58,6% de los bolivianos es pobre, mientras que entre la población campesina la cifra aumenta al 90% de quienes viven bajo la línea de la pobreza (2).

En las zonas rurales, la gente vive con menos de un boliviano al día (70 pesos chilenos aproximadamente) (3). De la población total del país, 3,8 millones son campesinos (4).

Lo que ocurre en Bolivia actualmente, se podría resumir en dos factores: por una parte está la reivindicación social de campesinos e indígenas, que son representados por el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el dirigente cocalero Evo Morales y el Movimiento Indígena Pachacuti (MIP), comandado por Felipe Quispe. Por otro lado y, asociado al primero, está el sentimiento anti chileno que existe desde la Guerra del Pacífico, por lo cual al momento de que el ex presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada, decidió usar un puerto chileno para la salida del gas boliviano, cometió dos errores que finalmente le costaron el puesto: uno, que el gas no pertenecía a la nación, ya que había sido vendido a las transnacionales que conformaron el consorcio Pacific LNG (la española Repsol YPF, British Energy y Panamerican Energy) y eso a la gran masa boliviana no le gustó y segundo: elegir sacar el gas por el país más odiado por la nación altiplánica: Chile.

"El reciente odio hacia nuestro país, se debe a la culminación de un proceso que comenzó casi finalizada la Guerra del Pacífico, cuando los liberales de Bolivia a principios del siglo XX, aceptaron perder el mar boliviano a cambio de obtener ventajas comerciales, el pago de 300 mil libras esterlinas y la construcción del tren Arica - La Paz. Actualmente los bolivianos, se dan cuenta del regalo que les hizo a Chile su clase política, a cambio de beneficios personales, por lo que han iniciado una campaña de reivindicación de su salida soberana al mar. Eso más allá de que sea o no, la verdadera solución a su profunda crisis económico-social". Sostiene el académico en Historia de América, Gonzalo Martínez.

Se podría decir que sucedió, en los últimos años, algo parecido entre los mismos actores que menciona Martínez, ya que en 1994, Gonzalo Sánchez de Lozada dijo que prefería hacer buenos negocios con Chile, antes de preocuparse de problemas históricos.

Quizás por esa visión, que compartían la mayoría de las clases dominantes bolivianas, es que se esperaba para noviembre de 2003, la firma de un Tratado de Libre Comercio entre Bolivia y Chile, el que finalmente no ocurrió, ya que por presiones de los sectores de izquierda, el canciller Juan Ignacio Siles del Valle se vio obligado a anunciar que el TLC con Chile quedaba suspendido indefinidamente.

Pero para entender lo sucedido en el país mediterráneo, no se pueden dejar de obviar los datos cuantitativos, señalados casi al principio de este reportaje, se está hablando de un país, con una población principalmente campesina, analfabeta, con poco acceso a la modernidad, pobre, que subsiste de su propia producción. Esto explicaría porqué la gran oposición al sistema neoliberal. especulando que la gente en Bolivia, ve que las distancias entre la clase empresarial y el pueblo, aumenta en desmedro de estos últimos y que los recursos con que cuenta su país en vez de ser explotados por su nación, son privatizados a capitales extranjeros que dejan una miseria de dinero en el país.

Como tampoco (para el conflicto con Chile) se pueden obviar los siguientes datos que reflejan la ventaja chilena sobre la boliviana en cuanto a comercio. Desde los puertos de Iquique y Arica se extiende hacia el altiplano un pujante corredor comercial que prácticamente invade al comercio boliviano con productos chilenos.

Según cálculos de la Cámara Nacional de Comercio de Bolivia, el transporte ilegal de productos desde Chile, hacia Bolivia arrojó cifras de 304,5 millones de dólares durante el 2003. Mientras que cifras del Instituto Nacional de Estadísticas de Bolivia, señala que su país tiene un saldo negativo en su balanza comercial con Chile de 90 millones de la divisa norteamericana.

El ex Ministro de Hacienda bajo la dictadura de Augusto Pinochet, Hernán Buchi, es un de los defensores acérrimos del sistema neoliberal, que tanto mal le ha hecho a Bolivia. Sostiene que quienes creen que el modelo es el que ha fracasado "están equivocados", en un discurso realizado durante el 2002 en Santa Cruz de la Sierra, justamente en Bolivia, dijo que: "Si por fracaso del modelo entendemos que hay otras propuestas alternativas hoy, sólidas y consistentes, ese fracaso no existe".

Además sobre la naciente crisis boliviana agregó: "El éxito no está en (aplicar) eso, sino también en los hechos. En que esa combinación de políticas fiscales y cambiarias sean realmente compatibles".

Para el sociólogo Fernando Villegas, los nacientes movimientos de la nueva izquierda en América Latina tienen algo en común: "Todos entonan la lúgubre tonada que ya cantaban en los años '50, '60 y '70, a saber, el inminente fin del sistema capitalista la próxima semana. Sólo varía el hecho que ahora el marketing y la letra son algo distintas: lo profetizan bajo la alegoría del desplome del modelo de libre mercado y la "globalización". Y también, y otra vez como en el pasado, culpan de los problemas de pobreza e injusticia, a la maldad de terceros"

"Quizás hoy día, ya no se menciona tanto al imperialismo yanqui, pero en subsidio, se culpa al siniestro Fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial, al Departamento de Estado y hasta a esa quinta esencia de la nulidad que es George Bush Jr".

"Finalmente, y como remedio, proponen las marchitas recetas de siempre: crecimiento hacia adentro, intervención estatal, más tributaciones, coto al capital extranjero, redistribuciones masivas, agenda social, etc.". (5)

Dentro del contexto del inicio de la nueva "crisis" boliviana, habría que empezar por recordar, como se produjo la salida del presidente constitucionalmente electo, Gonzalo Sánchez de Lozada.

Durante 1986 hasta 1989, "Goni" como apodaban los bolivianos a Sánchez de Lozada, fue Ministro de Planeamiento, y en esa época aplicó una política que tuvo como consecuencia, el despido de decenas de miles de asalariados del Estado.

Ya una vez como presidente (cabe recordar que gobernó durante dos períodos, el primero de 1993 a 1997 y el segundo de 2002 a octubre de 2003) se caracterizó por su inclinación ultraliberal, donde comenzó la privatización de todo el patrimonio estatal (ferrocarriles, minería, petróleo, electricidad, teléfonos, empresas aéreas, agua) en favor de empresas principalmente estadounidenses.

Durante sus períodos presidenciales tuvo dos conflictos importantes, el primero, aplicar un programa de erradicación de la producción de coca, lo que provocó una revuelta permanente de este sector y la segunda la privatización de la distribución de agua en Cochabamba, a favor de la empresa americana Bechtel, la que subió los precios del vital elemento dando lugar a una serie de protestas que terminaron con Bechtel retirando capitales y con la consiguiente renacionalización del agua.

Fue aquí cuando surgió la figura del principal líder reivindicativo de las revueltas, que terminaron en octubre pasado, con la renuncia de Lozada: Evo Morales.

Esos dos ejemplos, más la serie de protestas en La Paz, que acabaron con el "impuestazo" a los sueldos, propuesto y exigido por el Fondo Monetario Internacional, para terminar con déficit fiscal, que según la sección económica de "La Razón" de Bolivia es de un 8,5%. Son claras señales de la oposición del pueblo boliviano hacia el sistema neoliberal, que ellos ven como sinónimo de pobreza.

"La insurrección boliviana es el resultado de una acumulación y politización del movimiento social, con reivindicaciones que van más allá de la mera renuncia del Presidente y que buscan la liquidación de la ortodoxia neoliberal y la consecución de un nuevo pacto social, a través de una Asamblea Constituyente" opina el director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique, Walter Chávez.




Reivindicaciones sociales
La no existencia de oposición a Sánchez de Lozada, ayudó a que el tejido social se organizará en otros ámbitos, por ejemplo, los mineros despedidos, se asientan en Cochabamba y siembran coca, así a mediados de la década de los '90 surge el movimiento cocalero, que actualmente tiene a 35 parlamentarios (la mayoría indígenas y campesinos) y con Evo Morales como principal figura de la oposición a los partidos tradicionales bolivianos.

Pero el movimiento cocalero, no es el único que busca reconocimiento social. En el altiplano boliviano, los aymarás, en septiembre de 2000, realizan una huelga general y un bloqueo permanente en las carreteras, dando nacimiento al MIP, que llevó a seis indígenas al parlamento boliviano.

Las elites de la nación altiplánica y poderes fácticos, vieron con malos ojos el nacimiento de la nueva izquierda, ya que tomaba importancia en la escena política del país y además estaba potenciada por otros movimientos, como los sindicatos de campesinos del oriente, la Coordinadora del agua de Cochabamba y los "Ayllus" (comunidades originarias de Potosí).

Al asumir en el 2002, su nuevo período gubernamental, Sánchez de Lozada, se da cuenta que la única manera de intentar recomponer la organización sistemática de Bolivia, es favoreciendo la exportación del gas natural que hace de Bolivia, la segunda reserva más importante del subcontinente después de Venezuela (6).

En 1997 firmó el decreto 24.806, por el cual el gas boliviano pasó a ser propiedad del Consorcio anteriormente mencionado, en el cual Bolivia sólo podría beneficiarse de las regalías que deje la explotación y la exportación. Desde ese año, Bolivia sólo tiene el poder de elegir la manera y el lugar por donde se exportará el gas.

En este contexto los ex presidentes Hugo Banzer, Jorge Quiroga y por último Gonzalo Sánchez de Lozada, comienzan negociaciones destinadas a exportar el gas por Chile a Estados Unidos, lo que sin dudas, por lo que se puede ver en la prensa y en su momento en televisión, el sentimiento anti chileno volvió a despertar.

He aquí, el primer punto en que los movimientos sociales estuvieron en total acuerdo: la no exportación por Chile, ni para Chile, del gas boliviano dando origen a la llamada "Guerra del gas".

El sentimiento anti chileno, se puede graficar en la editorial del 27 de junio de 2002 aparecida en el Diario de Bolivia: "...¿Es justo que ahora se nos quiera ver como amigos, cuando en el pasado inmediato se nos contempla con desprecio y envidia?".



La Guerra del gas
En septiembre de 2003, estallan revueltas que terminarían con la renuncia de "Goni". El comienzo fue con el llamado a bloqueo de carreteras y a la confrontación por parte de los movimientos de izquierda. Y es ahí también cuando comienza a rondar nuevamente la salida al mar para Bolivia, cuando el 22 de septiembre, el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) participante de la coalición de gobierno, le dio la espalda a Sánchez de Lozada, exigiéndole la salida al océano a cambio de la exportación del gas por Chile (7).

También se inician los enfrentamientos y muertes que hicieron que cambiara el apodo de "Goni", que tenía el entonces presidente boliviano, por "Carnicero".

"Los movimientos indígenas utilizaron la toma de subprefecturas y subalcaldías, como estrategia de debilitamiento de la imagen de Sánchez de Lozada, ya que éste, se vio obligado a reprimir a través del ejército a los protestantes, con la finalidad de mantener el orden. para los ciudadanos que no estaban participando en el conflicto y se veían amenazados por estos movimientos. En ese aspecto fueron muy inteligentes" opina el ciudadano boliviano avecindado en Chile, Julio Cristaldo.

La toma de caminos (debido a un duelo nacional de 30 días por parte de los protestantes) implicaba que pronto empezaría la escasez de productos en las principales ciudades, ya que los camiones abastecedores, principalmente de Chile, no podían llegar a destino.

Cabe destacar que entre las ideas reivindicatorias de los indígenas no era sólo la oposición a la salida del gas por Chile, también apuntaba a legalizar el cultivo de la hoja de coca y que se mejore la construcción de caminos hacia el altiplano.

Con el correr de los días, la violencia hacia los camioneros chilenos fue aumentando, ya se hacía habitual las denuncias en el complejo fronterizo de Chungará, de camiones apedreados.

Lo mismo pasó al bus de la empresa nacional "Cuevas y González" el cual volvió a territorio nacional con cinco vidrios rotos y una mujer de 26 años herida.

En su momento el presidente de la Confederación de Dueños de Camiones, Mauricio Cordaro declaró a los medios que: "esta interrupción del libre transito en la frontera con Bolivia tiene efectos poco significativos para nuestra economía, ya que son muy pocos los camiones chilenos que transportan carga desde o hacia el país altiplánico debido al monopolio que se ejerce en el transporte carretero boliviano. Esto afecta principalmente a la carga de ultramar, es decir al transporte de mercadería que llega a Arica e Iquique en tránsito hacia al altiplano y que sólo puede ser movilizada por camiones de empresas bolivianas".



A los nueve día de bloqueo comenzó la escasez de productos (leche, verduras y frutas) en las principales ciudades de Bolivia (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, etc.).

Entre los problemas que aparecían en la nación altiplánica a causa del desabastecimiento, fue que muchos ciudadanos bolivianos empezaron a cruzar la frontera hacia Argentina, país que recibió una gran oleada inmigrante, principalmente en las provincias nortinas de Salta y Jujuy y la central Buenos Aires, las que eran incapaces de sostener tales movimientos migratorios debido a las importantes tribulaciones económicas del país trasandino.

El ejército reprimía fuertemente a los manifestantes y los muertos en enfrentamientos aumentaba, al punto que la prensa boliviana hablaba de masacre, mientras que el líder cocalero Evo Morales denunciaba que: "Se rumorea que aquí hay militares chilenos que están dirigiendo operativos de represión a nuestro pueblo. Esperemos que no sea así".

Por su parte el sentimiento antichileno seguía aumentando, camioneros nacionales se veían obligados a esconderse en un hotel Paceño a la espera de que la situación mejorase.

A mediados de octubre, cuando los bandos se radicalizaban, tal como dice el sociólogo y politólogo boliviano Fernando Mayorga. "No existen posibilidades de diálogo entre oficialismo y oposición. Estos espacios tienden más bien a reducirse, ya que los actores han asumido posiciones maximalistas: la oposición planteando como condición la renuncia del Presidente y éste negando el carácter de interlocutor a los líderes sindicales, acusándolos de subversión". Ocurrió un hecho que es necesario destacar: el apoyo de las fuerzas armadas al gobierno constitucionalmente electo, con lo que se abría la posibilidad de que Sánchez de Lozada, declarará Estado de Sitio.

Los militares tomaron el control de La Paz y los muertos en lo que iba de la alzamiento llegaba a los 60. "La ciudad se encuentra paralizada, escasean los alimentos y el combustible, las clases en los colegios están suspendidas, las calles están bloqueadas por piedras, los negocios no están abriendo, incluso algunos diarios están sacando menos páginas por escasez de papel, los transportistas no están saliendo a la calle y andar en vehículo propio es altamente arriesgado" relataba en aquellos días a medios escritos nacionales, la chilena radicada en La Paz, Ana Urrutia.

Lo declarado por Urrutia, era confirmado por el analista Jorge Lazarte quien sostuvo a "La Tercera" que: "Hay una suerte de parálisis de un gobierno que no está gobernando, porque perdió el control del país, de una oposición que ha crecido pero que no tiene la suficiente fuerza para llevar a cabo sus propias estrategias y una población que empieza a sentir temor por su propia seguridad".

Entre las pérdidas en dólares de la crisis destacan los 400 mil, por el bloqueo de La Paz, 600 mil por los seis días que permaneció cerrado el Aeropuerto "El Alto", 15 millones en conceptos de exportación, un millón por daños a carreteras, 300 mil por cobro de peajes y 70 millones la empresa privada. Lo que en total bordea los 87 millones de dólares.

Para Angel Soto, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Los Andes, el asunto es más complejo, que un asunto de reivindicaciones y una "nueva izquierda". "El problema es grave, pues si bien el líder cocalero tiene un cuarto de la población que lo apoya, existe otro 75% que teme que su aventura lleve al abismo a un país que tiene un historial de casi doscientos golpes de estado desde su independencia en 1825". (8)

Con la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, asumió el historiador Carlos Mesa, quien obligado, por asumir en medio de una impopularidad del sistema político tradicional, tomó medidas populistas, pese a eso igual fue presionado por el Movimiento al Socialismo que solicitó a modo de amenaza que se cambiara el modelo económico y que derogará las leyes que proscribieron las plantaciones de coca. "Llamamos a acabar con el egoísmo, con el individualismo, es la etapa que le toca vivir a Mesa como presidente. Le toca también saber entender y responder a los movimientos sociales, y eso pasa por un cambio del modelo económico. Hay que construir un nuevo modelo orientado a vivir en solidaridad, reciprocidad, comunidad y en colectividad". Pero por otro lado estuvo la presión de los Estados Unidos, quienes en un mensaje muy directo al nuevo residente boliviano, le dijeron que no cambiara el modelo imperante si pretenden seguir contando con la ayuda económica de su país.

Recuperar el mar
Ya una vez "terminada" la etapa de insurrección, y con las aguas más quietas, el presidente Carlos Mesa, tuvo una arremetida, que causó un verdadero "Tsunami" o maremoto en el Pacífico: Bolivia comenzaba una campaña reivindicativa que apuntaba a recuperar la salida soberana al Océano, el que fue perdido en la Guerra del Pacífico.

Para hacer más consistente la idea de recuperar el mar, Mesa y sus asesores hicieron un cálculo fácil, para "apretar" a Chile. "Nuestro país no puede esperar por gas, nuestras necesidades son grandes, actualmente las abastece Argentina, pero el gobierno de Néstor Kirchner ya decidió dar prioridad al consumo interno, por lo cual la exportación de gas a Chile podría tener poco tiempo de vida. Por tal motivo los bolivianos llegaron a la deducción de que Chile pronto necesitará urgentemente gas, y ellos se lo pueden dar, siempre y cuando Chile les otorgue una salida al mar". Opina la estudiante de periodismo Gabriela Budge.





Agrega que: "hay una contradicción importante en las clases de poder boliviano, ya que históricamente han promovido en el sistema educativo y en el servicio militar el odio hacia Chile, por ser un país cruzado, que les robó su mar y ricas tierras, pero ahora ellos mismos, no saben como convencer a sus pupilos de que es conveniente hacer negocios con el país enemigo".

Pero en esta campaña reivindicativa Mesa no estaba sólo, consiguió unir a la oposición y a su gobierno bajo una misma bandera, recuperar el litoral boliviano.

Una de las teorías más reconocidas de política gubernamental, es que cuando hay problemas a nivel interno, que causan división dentro de los habitantes y que amenazan la continuidad y seguridad del gobierno, éste por lo general busca un enemigo externo, que aleje la fiscalización a su mala gestión, para unir al pueblo y fijar su mirada en el enemigo que viene de afuera. Ejemplo hay muchos, la dictadura de Leopoldo Galtieri en Argentina, venía con muchos problemas económicos, Ford había cerrado su planta en el país trasandino, dejando a cientos de desempleados, la inflación aumentaba al igual que la deuda externa y los problemas de violaciones a los derechos humanos, hacían tambalear a la Junta Militar, y por lo que debería hacer sido sólo un conflicto diplomático, de esos que se arreglan en pasillo o llamadas telefónicas, estalló la Guerra de las Malvinas.

Se podría especular que en Estados Unidos pasó algo similar con la guerra reciente contra Irak, el presidente Bush Jr. Comenzaba a ser cuestionado, por la creciente recesión económica que vive el país y que aumentó a registros históricos el desempleo. Y sucede todo lo de la guerra del terrorismo, que por lo menos ha aumentado la popularidad de Bush. Lo mismo vivió Alberto Fujimori en Perú, cuando estaba sumido en una crisis institucional que cuestionaba su gobernabilidad, tuvo la "suerte" de que el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, tomó como rehenes a muchas personalidades importantes del mundo diplomático de Perú, quienes se encontraban en una fiesta ofrecida por la embajada de Japón, en el país andino. Así Fujimori en una arriesgada maniobra, rescató a los rehenes en lo que se llamó la operación "Chavín de Huántar" que aumentó considerablemente su imagen entre los peruanos.

Algo parecido parece ser lo que quiere hacer mesa con el problema de la mediterraneidad de Bolivia, unir a la población frente a un problema externo que requiere la unidad de todos.

Dentro de los inicios de peticiones de salida soberana de Bolivia al Pacífico, hubo un conflicto diplomático entre Chile y Venezuela, luego que el presidente de la nación caribeña, Hugo Chávez dijera en la Cumbre Social de Santa Cruz de la Sierra, en noviembre de 2003 que "sueño con bañarme en una playa boliviana". Dichos que volvió a repetir. Ante esto, el gobierno de Lagos llamó a su embajador en Caracas, lo que sorprendió al mandatario venezolano, quien declaró que su país tenía la misma postura que la ONU y Brasil y que "habrá que ver si Chile retira su embajador ante las Naciones Unidas" planteó.

En este contexto una dura pelea han tenido los movimientos de izquierda boliviana, con Estados Unidos. Cabe recordar que la embajada americana en Sucre se manifestó abiertamente contraria a la idea de que el líder cocalero, Evo Morales asumiera como presidente en las elecciones que perdió finalmente con "Goni". Desde entonces, ambos se mantienen en alerta. Fue así que el 2 de enero del presente año, un grupo de parlamentarios del país altiplánico, encabezados por Evo Morales acusó a Estados Unidos de favorecer a Chile en el tema de la salida al mar, porque "Washington tiene intereses que cuidar en ese país", declaró el principal líder del MAS.

¿Asunto Bilateral o global?
Ya una vez iniciada la guerra diplomática, por la mediterraneidad boliviana, el país altiplánico se dedicó a colocar en agenda el asunto en cuanto foro, convención y reunión de países a la que asistiera Bolivia, mientras que la postura chilena, era defenderse diciendo que era un tema que había que tratarlo de manera bilateral y no multilateral, así el secretario de las Naciones Unidas, Koffi Annan, recibió una respuesta negativa del presidente chileno, Ricardo Lagos, sobre el ofrecimiento de mediar en el asunto.

El siguiente paso de Bolivia fue reunir a diez ex cancilleres con el objetivo de lograr la unidad nacional, en cuanto al tema del mar. Este grupo, se reunió con el presidente Carlos Mesa y el ministro de Relaciones Exteriores, Juan Ignacio Siles.

Éste último declaró posteriormente a la cita, que: "Se creó la Junta de Asesoramiento Estratégico, que tendrá como objetivo encontrar una solución al problema de la mediterraneidad de nuestro país".

Siles del Valle en declaraciones publicadas por el diario peruano "La República", dijo que su gobierno "está abierto al diálogo" y que se iniciarían las "consultas correspondientes" en relación con la posibilidad de acceso por Arica, que hasta antes de la Guerra del Pacífico, era territorio peruano.

Según el Tratado de Paz de 1929, Chile debe consultar con Perú, en caso de que se intente ceder a un tercer país la totalidad o parte de los territorios que quedaron bajo su soberanía.

En relación a lo anterior, el canciller peruano, Manuel Rodríguez Cuadros, dijo que la posición de su país será de una "actitud constructiva y positiva" y que la demanda boliviana es tema entre ese país y Chile.

Continuando con la ofensiva diplomática, el 13 de enero se produjo la situación más conflictiva dentro de lo que va la de esta "guerra diplomática" chileno-boliviana.

En la Cumbre Extraordinaria de las Américas de Monterrey, el presidente Mesa, encaró a Ricardo Lagos a no dar rodeos con la propuesta boliviana, y que conversara acerca de la salida boliviana al mar, pero el mandatario chileno, respondió tajante, que las conversaciones se hacen bajo el orden de las relaciones diplomáticas, que por lo mismo si quería reiniciaban ahí mismo las relaciones bilaterales entre ambos países, pero que Chile, lleva esperando mucho tiempo la respuesta de Bolivia en el ámbito comercial, pero "no nos parece que podamos comenzar a discutir temas de soberanía, porque no tenemos temas de soberanía pendientes".

Según Walter Chávez, las palabras de Lagos "revelan la clave del conflicto diplomático. Detrás de la guerra verbal entre los presidentes Carlos Mesa y Ricardo Lagos se agita un conjunto de intereses comerciales que básicamente se pueden resumir en tres grandes áreas: a) El negocio del gas natural boliviano promovido por el consorcio Pacific LNG; b) la exportación del agua dulce boliviana para la minería chilena; y c) el potenciamiento de la pujante zona comercial que se extiende desde Iquique hacia el altiplano boliviano". (9)

Alrededor del mes de ese "impase", Carlos Mesa, nombró un embajador en el Caribe, para que explique las intenciones de su país, en las naciones del sector, zona donde no poseen representación diplomática por falta de presupuesto.

El mandatario altiplánico afirmó que: "El Caribe es una región sensible, ya que una gran cantidad de países participa de la Organización de Estados Americanos (OEA)", agregando que "es muy importante que conozcan de primera mano cuáles son los argumentos que Bolivia tiene para justificar su posición".

Por su parte Chile, también realizó acciones diplomáticas tendientes a mostrar la posición de nuestro país en cuanto a que el problema es un asunto bilateral. Así que el congreso nacional, envío una delegación de parlamentarios a Europa, el que para los intereses chilenos fue de total éxito. "No veo posibilidad alguna de que el Europarlamento se involucre en un tema que iría en contra de derecho internacional", aseguró el diputado (PPD) Jorge Tarud. Éste insistió en que Bolivia tiene un "completo y libre acceso al mar de Chile, a través del ferrocarril Arica-La Paz, la utilización de los puertos chilenos y el almacenamiento gratuito para sus mercaderías".

Según Tarud, los europeos entendieron que la postura de nuestro país se basa en normas internacionales y que eventuales negociaciones sobre el tema deben enmarcarse en la bilateridad.

La pregunta que ronda en la mente de los analistas es si una salida al mar, es la solución para los problemas económico-sociales de Bolivia. Los economistas del Instituto Harvard para el Desarrollo Regional, John Gallup y Jeffrey Sachs, calcularon hace seis años, que los países sin puertos propios y sin posibilidad de acceder libremente a los mercados pierden cada año entre el 0,6 y 1 por ciento de su Producto Interno Bruto, lo que en el caso de Bolivia sería 4 mil millones de dólares.

Dentro de lo que se espera a futuro, Bolivia estaría preparando para el 23 de marzo, una serie de actos conmemorativos (se recuerda a las ciudades que fueron bolivianas y que ahora son chilenas), donde se espera -según los propios asesores de Mesa- que haya un discurso fuerte sobre la defensa del litoral, asimismo el ministro de Educación y la empresa de correos presentarán una carta de varios kilómetros de largo, en la que miles de ciudadanos piden una solución al tema marítimo, al secretario general de la ONU, Koffi Annan.

El próximo escenario donde Bolivia planea exponer sus puntos de vista es en la Asamblea anual de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se celebrará en Ecuador, en junio.

Un problema social que va mas allá de la salida al mar que pretenden los bolivianos, la solución pasa para los analistas internacionales, por un cambio en las políticas económicas de Bolivia, ya que un modelo ultraliberal, no es aplicable a uno de los países más pobres de occidente, pero al parecer, no hay luces que muestren que la organización económica del país altiplánico cambiará, es más, hace un mes, el presidente Carlos Mesa, anunció una serie de medidas que apuntan a sanear el déficit fiscal, las cuales no gustaron dentro de las organizaciones sindicales, por lo mismo todo indica parecer que la tranquilidad de las aguas en Bolivia son momentáneas y que en cualquier momento, por los mismos problemas que hubo antes por el modelo neoliberal, harán unas marejadas que amenazarán con hundir a Carlos Mesa, en las aguas turbulentas del mar que desean todos los bolivianos volver a poseer.






(1) Informe del Centro de Estudios para la América Latina (CEPAL).
(2) Le Monde Diplomatique.
(3) Cifras del Informe de Desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
(4) Instituto Nacional de Estadística. Cifras del Censo de 2000.
(5) Declaraciones emitidas en su columna de opinión en La Tercera edición dominical.
(6) Las reservas probadas de gas natural en Bolivia son de 53 millones de pies cúbicos.
(7) "La Hora" del 22 de septiembre de 2003.
(8) Editorial La Tercera de 22 de octubre de 2003.
(9) Le Monde Diplomatique. Marzo 2004.

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